jueves, 11 de enero de 2018

De rescates por el sureste

Aquí estoy de nuevo, y os traigo una entrada que se centrará de nuevo en mi tierra, o más bien algo más abajo. Durante las vacaciones de Navidad, ya con el invierno encima, me he podido unir a mis compañeros valencianos en una serie de excursiones hacia las provincias de Alicante y Murcia con objeto de rescatar animales, reptiles principalmente, de antiguas construcciones hídricas donde quedan atrapados y que forman los llamados "efectos trampa".

Balsa donde estaba atrapado un ejemplar de lagarto bético

Estos efectos pueden ser balsas, aljibes, canales, arquetas... Tienen en común que los animales que caen a ellos son incapaces de salir por sus propios medios y mueren de hambre o sed. En estas zonas áridas las necesidades de abastecimiento de agua son altas y por ello históricamente se han construido muchas de estas infraestructuras que cuando son abandonadas se convierten en trampas mortales. Muchos sitios además son de difícil acceso y es necesaria la ayuda de cuerdas y demás equipo para sacar los animales.

Peligroso aljibe del que pudimos sacar varios ofidios

Os ahorraré las fotos de animales muertos encontrados en estos lugares, aunque ya os advierto que han sido bastantes más que los vivos. Por suerte hemos podido rescatar bastantes ejemplares de la mayoría de especies representativas de esta zona, por lo que la entrada también puede servir para enseñaros algunas de las especies que habitan estas zonas secas. Entre los anfibios, la única especie que hemos visto en los rescates ha sido el sapo corredor (Epidalea calamita) que en algunas balsas cae a decenas en busca de humedad.

Sapo corredor (Epidalea calamita) juvenil

Pasando ya a los reptiles, tal vez el más representativo del sureste ibérico sea el lagarto bético (Timon nevadensis), del que hemos podido rescatar dos grandes machos adultos de dos balsas distintas.

Macho de lagarto bético (Timon nevadensis) al atardecer

Macho de lagarto bético (Timon nevadensis) al atardecer

Muchos de estos animales llegan a considerar las balsas su territorio, y pueden vivir en ellas alimentándose de los invertebrados que caen, aunque ecológicamente estén muertos, pues no pueden reproducirse. No sucede lo mismo en aljibes cerrados donde no les da el sol y pronto mueren de inanición. Un animal espectacular visto de cerca.

Macho de lagarto bético (Timon nevadensis)

Muchos de estos poderosos machos presentan cicatrices en sus cuerpos, testimonio de las batallas por la dominancia. Si estos combates se producen en un lugar como una balsa pequeña suelen acabar con la muerte de uno de los contendientes. Esto lo pudimos comprobar en algunas de ellas al encontrar un macho vivo y otro muerto.

Macho de lagarto bético (Timon nevadensis)

Pero el grupo que más sufre estos efectos trampa tal vez sea el de los ofidios, y entre todos ellos quizá la que más hemos encontrado sea la culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis). Además de por su abundancia en la zona, esta especie es de carácter antropófilo y trepador lo que la hace susceptible a caer en los aljibes en su búsqueda de salamanquesas o aves.

Adulto de culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis)

Adulto de culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis)

Hemos podido rescatar tanto adultos como juveniles de esta bonita culebra, e incluso vimos un adulto de gran tamaño, casi metro y medio, activo en pleno Enero de camino a una de las balsas.

Subadulto de culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis)

Juvenil de culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis)

Adulto de gran tamaño de culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis)

La culebra de escalera (Zamenis scalaris), tal vez la culebra más común en España, apareció también en un aljibe del que pudimos sacar cuatro ejemplares. Dos de ellas eran grandes hembras y junto a ellas estaba su puesta de huevos, de la que solamente quedaba vivo un juvenil, el resto seguramente devorados por sus propias madres. 

Peligroso aljibe donde estaban atrapadas las culebras

Culebra de escalera (Zamenis scalaris) subadulta

En este aljibe además los conejos habían excavado una madriguera en su bóveda que comunicaba con su interior, por lo que presumimos que las culebras cayeron intentando atrapar a sus presas. En el interior del aljibe también había algunos conejos muertos.

Culebra de escalera (Zamenis scalaris) adulta de gran tamaño

Culebra de escalera (Zamenis scalaris) juvenil

Y la última de las grandes culebras es el superpredador de los ofidios ibéricos, la culebra bastarda (Malpolon monspessulanus). En Alicante pueden encontrarse ejemplares monstruosos de más de 2m de longitud, aunque nosotros solamente pudimos rescatar un ejemplar subadulto. 

Macho subadulto de culebra bastarda (Malpolon monspessulanus)

Macho subadulto de culebra bastarda (Malpolon monspessulanus)

Y acabo con la observación más especial, pues en una arqueta pudimos rescatar dos adultos de culebra de cogulla (Macroprotodon brevis). Ya había bajado otras veces a Alicante a buscarla sin éxito y por fin he podido disfrutar de ella, además salvando la vida a dos preciosos ejemplares.

Culebra de cogulla (Macroprotodon brevis)

Se trata de la serpiente más termófila de las presentes en Iberia, y por ello solamente ocupa la franja más meridional. Es una especie además muy discreta, de hábitos nocturnos y parcialmente subterráneos, lo que la hace difícil de encontrar. Su dieta consta principalmente de reptiles, como eslizones y culebrillas ciegas que paraliza con su veneno, inofensivo para el hombre.

Culebra de cogulla (Macroprotodon brevis)

Culebra de cogulla (Macroprotodon brevis)

El nombre de cogulla le viene por la mancha negra que presenta en el cuello a modo de capuchón, que junto a su cabeza aplanada y roma, adaptada para excavar, son los rasgos principales para diferenciarla. Una serpiente preciosa.

Culebra de cogulla (Macroprotodon brevis) en su árido entorno

Culebra de cogulla (Macroprotodon brevis), el segundo ejemplar

Y esto ha sido todo, ahora ya de nuevo para Salamanca y veremos cuando estoy de vuelta por mi tierra. Ahora, no sin mencionar a los compañeros que me han acompañado en estas expediciones de rescate y que a buen seguro continuarán salvando vidas en mi ausencia: Javier Burgos, Miguel Alonso, Marcos Real, Rubén Sánchez, Carlos Ortega, Ángel Gálvez, Juanjo García y Víctor París. Acabo con uno de los pocos reptiles que no se ve afectado por los efectos trampa, pues entra y sale como le place, la salamanquesa rosada (Hemidactylus turcicus). ¡Nos vemos!


lunes, 1 de enero de 2018

Resumen 2017

Aunque hasta ahora no he hecho ninguna entrada recopilatoria, llevo tiempo sin escribir nada y creo que vale la pena comentar un poco como ha sido mi actividad naturalista en este año que acaba de finalizar. 2017 es probablemente el año que más horas he pasado en el campo y también el que más sitios y ecosistemas diferentes he visitado, lo que se traduce en haber visto una gran variedad de especies e individuos y haber disfrutado de muchos buenos momentos. 

Empecé el año en el frío Enero dedicándome a las aves, pajareando por mis conocidos humedales costeros de Valencia y con una fantástica excursión a la Mancha Húmeda donde puede disfrutar de mis primeros bigotudos (Panurus biarmicus) además del espectáculo de miles de grullas (Grus grus) entre otras aves.

Febrero fue un mes espectacular en actividad naturalista. Empezó con un viaje universitario a Monfragüe que fue una fantástica experiencia y en el que pude ver muchísimos anfibios, con especies nuevas como la ranita meridional (Hyla meridionalis), tritón ibérico (Lissotriton boscai) o sapo partero ibérico (Alytes cisternasii), y el espectáculo del vuelo de rapaces como el águila imperial ibérica (Aquila adalberti) además de una compañía inmejorable.

Águila imperial ibérica (Aquila adalberti)

No habían pasado ni dos semanas que me embarqué en una expedición catalana en compañía de dos amigos disfrutando de mis primeros tritones palmeados (Lissotriton helveticus), especie que vería en diversas ocasiones a lo largo del año, además de tritones jaspeados y otras especies. Aunque el año ha estado muy centrado en el que ya es mi grupo preferido, los herpetos (con permiso de las rapaces), también he sacado tiempo para el pajareo.

Seguramente la jornada que más pude disfrutar vino de la mano de una salida con las prácticas universitarias para hacer un censo de cormorán moñudo en las islas Columbretes, pues de camino presenciamos una explosión de aves marinas con bimbazos como los frailecillos (Fratercula arctica), el págalo pomarino (Stercorarius pomarinus), o la pardela mediterránea (Puffinus yelkouan), además de muchísimas pardelas baleares, alcatraces, alcas, págalos grandes... Aunque muchas aves pasaron cerca del barco, no tuvisteis entrada de esta jornada porque fue aquí cuando murió mi primera réflex, y solamente pude sacar un par de fotos con una cámara prestada. Ojalá en 2018 pueda disfrutar de nuevo de una experiencia así.

Pardela mediterránea (Puffinus yelkouan)

En Marzo con la primavera comenzarían de nuevo las salidas bicheras con mi grupo de colegas herpetofrikis que formamos en 2016. Muchas de ellas por nuestra Comunidad Valenciana, con bastantes observaciones chulas y algún fabuloso descubrimiento. En Abril combiné pajareo y herpeteo, destacando entre las aves los bimbos de mis primeras polluelas (Porzana sp.) y el porrón osculado (Bucephala clangula). Y entre los herpetos, en Mayo llegaría la primera víbora del que ha sido un año muy bueno en observaciones de estas legendarias criaturas, con hasta seis ejemplares vistos de las tres especies peninsulares.

Víbora hocicuda (Vipera latastei)

También en este mes volverían los viajes a algunos de los mejores rincones salvajes de la geografía peninsular, con una visita universitaria a un viejo conocido como es el Montseny en Catalunya, donde vi mi primer lagarto verde (Lacerta bilineata) entre otras especies. Pero a destacar la inolvidable expedición a la Sierra de Segura, un lugar del que quedamos prendados y al que espero poder regresar pronto. Fue un viaje muy variado, viendo desde diversas especies de orquídeas hasta herpetos como el partero bético (Alytes dickellini) y la lagartija de Valverde (Algyroides marchi). Lástima que fallara el quebrantahuesos, que sigue siendo una de mis mayores cuentas pendientes entre las aves ibéricas, ya veremos si este año al fin consigo verlo.

Paisajes de ensueño de la Sierra de Segura

En Junio continuarían las salidas de campo por mi tierra y alrededores. La segunda quincena estuvo ocupada por la expedición más larga, intensa y fructífera del año, dos semanas de herpeteo en Burgos ayudando a la tesis de mi colega Josep Bisbal. Contar las anécdotas de esta aventura daría de por sí para una entrada entera. Las observaciones más destacadas fueron sin duda el que considero mi herpeto del año, una preciosa culebra de esculapio (Zamenis longissimus) que pudimos ver en Guipuzkoa gracias a la ayuda de dos amigos de la zona. Además vi muchas increíbles especies nuevas como víbora de seoane (Vipera seoanei), culebra lisa europea (Coronella austriaca), lagarto verdinegro (Lacerta schreibieri), tritón alpino (Ichthyosaura alpestris) o lagartija de turbera (Zootoca vivipara). Y también bimbé un par de aves, como el escribano cerillo (Emberiza citrinella) o el alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio).

Culebra de Esculapio (Zamenis longissimus)

En Julio estuve trabajando y con menos tiempo para salir de bicherío. Probablemente lo más destacado del mes fue una mañana que pasamos un amigo y yo en un limpio arroyo de la provincia de Valencia disfrutando de una enorme y preciosa culebra de collar entre otros animales, además de algunas noches de anfibios en mi pueblo. En Agosto, me dediqué bastante a otro de mis grupos favoritos como son las libélulas, viendo especies nuevas como Aeshna affinis, y regresando a mi querida Serranía de Cuenca para descubrir joyas como Aeshna juncea, Sympetrum sanguineum o Sympetrum flaveolum. Espero que este nuevo año pueda ver también algunos odonatos a los que tengo muchas ganas, como los dos cordúlidos peninsulares. También en este mes, un viaje familiar a Asturias se convirtió en la oportunidad perfecta para ver una especie emblemática como es la salamandra rabilarga (Chioglossa lusitanica).

Salamandra rabilarga (Chioglossa lusitanica)


En Septiembre comenzaron los preparativos para instalarme en mi residencia actual en Salamanca. Pude participar en un par de jornadas de censo de rapaces migratorias como suelo hacer todos los años que puedo, y en una de ellas disfrutamos de una de las observaciones más curiosas del año, ver el apareamiento de una Mantis religiosa, con la hembra devorando al macho. Algo de lo que mucha gente ha oído hablar pero que pocos hemos visto. Descubrir comportamientos asombrosos de este tipo en los animales en plena naturaleza resulta muchas veces tanto o más reconfortante que ver una nueva especie.

Apareamiento violento de Mantis religiosa

Y para acabar, todo el otoño he estado en Salamanca, haciendo algunas salidas de campo pero con mucha menos actividad que los pasados meses del año. No obstante, he podido ver nuevas especies, como rana patilarga (Rana iberica), lagartija carpetana (Iberolacerta cyreni) o picogordo (Croccotrhaustes croccothraustes). Destacar aquí un fin de semana que pasé en Madrid en excelente compañía pudiendo ver gran número de salamandras en la sierra entre otros anfibios principalmente.

Salamandra del almanzor (Salamandra salamandra almanzoris)

Y estas últimas semanas del año, de regreso en mi tierra, nos hemos dedicado a rescatar reptiles de efectos trampa donde quedan atrapados, con resultados muy fructíferos como veréis en la siguiente entrada. En resumen, como podéis ver en la lista que tenéis en el blog, este año he podido disfrutar con hasta 20 especies de anfibios (8 nuevas), 35 de reptiles (12 nuevas) y 170 de aves (16 nuevas) además de odonatos, mamíferos, otros invertebrados, plantas, paisajes... No me puedo quejar con lo que me ha deparado este año, y ya con muchas ganas del siguiente! ¡Feliz 2018, y a disfrutar del mayor tesoro que tenemos, que es nuestro mundo natural!